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La Ley de la sincronicidad

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Al hablar de sincronicidad nos referimos a aquello que ocurre al mismo tiempo o lugar.

Es eso que muchas veces denominamos “casualidad” y que dejamos la explicación para el caprichoso destino.

¿En qué se basa la Ley de sincronicidad?

La Ley de sincronicidad explica cómo y por qué coinciden dos situaciones o circunstancias al mismo tiempo. Dos situaciones que, además, no tienen aparentemente ninguna relación entre sí.

Estas coincidencias despiertan muchas veces nuestra curiosidad. En ocasiones, no nos damos cuenta o sencillamente las tratamos como una cuestión de azar. Más bien, lo denominamos como casualidad y no nos paramos a pensar más en ello.

Ejemplos de coincidencias

  • Sueñas con alguien a quien hace mucho tiempo que no ves y al día siguiente te llama o te lo encuentras.
  • Piensas en un objeto que te hace falta y de repente, alguien te lo regala de manera imprevista.
  • De repente tienes acceso a la información sobre el tema que estabas estudiando o del que te habías interesado.

Son situaciones cotidianas que les suceden a muchas personas al menos una vez en sus vidas.

¿Todo es una casualidad?

Muchas creencias defienden que la casualidad no existe. De hecho, otorgan el poder a un ser superior que es capaz de dirigir los hilos que provocan esas consecuencias.

Sin embargo, no hay que recurrir únicamente a la fe para entender que la Ley de sincronicidad es más que una teoría.

Ya hemos hablado de la conexión que existe entre todos los seres del universo. Una conexión que va más allá del entendimiento lógico. En consecuencia, la ciencia cada vez está investigando más sobre esta materia.

Según Carl Gustav Jung, médico psicólogo y psiquiatra suizo, no lo es. Para él, estos hechos tienen una explicación por el Principio de la Sincronicidad.

El Principio de Sincronicidad

Según las teorías científicas de autores como Jung, “existe una estrecha relación entre acontecimientos interiores y exteriores que vivimos”. 

La sincronicidad nos presenta el término psiconeumones, aquello que une la parte psíquico-espiritual, con la física-material. Este término lo acuñó el físico Wolfgang E. Pauli, quien consideraba que hay una conexión entre la psique inconsciente y los procesos biológicos.

¿Puedo aprender la Ley de la Sincronicidad?

Cualquier persona puede atender a la sincronicidad. Normalmente, son las personas de carácter más espiritual quienes han tomado más conciencia de estas “coincidencias” inexplicables.

Pero, aceptando la conexión que existe entre las personas y el universo, es cuestión de prestar atención a un nivel más consciente.

De ese modo, también tomarás consciencia de tu conexión con el universo. De la manera que envías y recibes tus mensajes, de cómo se producen las sincronicidades.

Puedes aprender a tener en cuenta los mensajes que recibes y la manera de interpretarlos. De la misma forma que puedes aprender a ser consciente de los mensajes que tú estás enviando al universo, con tu actitud, tus pensamientos, tus emociones…

Por tanto, la Ley de la Sincronicidad nos dice que no existen las casualidades. Nosotros podemos provocar esas sincronías con el universo, además de interpretar las señales que de él recibimos.

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